En plena Revolución Mexicana, el pequeño poblado de El Ébano, San Luis Potosí, se convirtió en escenario de uno de los combates más prolongados y estratégicos de 1915. La disputa entre las fuerzas de Francisco Villa y Venustiano Carranza no solo fue militar: estaba en juego el control de Tampico, centro neurálgico de la industria petrolera y clave para las relaciones internacionales del país.
El valor de Tampico
El puerto era vital para la exportación de crudo y para las operaciones de compañías extranjeras. Quien dominara la región aseguraba ingresos, combustible y rutas marítimas, lo que convirtió a Tampico en un objetivo prioritario para ambos bandos revolucionarios.
La resistencia constitucionalista
Las tropas carrancistas, dirigidas por el general Pablo González, se atrincheraron en instalaciones petroleras y resistieron durante 74 días de asedio. La defensa fue dura, pero logró frenar los ataques villistas y consolidar la presencia del constitucionalismo en la zona.
El desgaste de la División del Norte
Las fuerzas de Villa, comandadas por Manuel Chao, enfrentaron condiciones extremas: calor sofocante, escasez de agua, enfermedades y desorganización interna. Los intentos por romper las líneas defensivas fracasaron y la moral se desplomó, marcando el inicio del declive de la División del Norte.
Intereses internacionales
Las compañías petroleras respaldaron a Carranza, buscando estabilidad para sus operaciones en plena Primera Guerra Mundial. La victoria en El Ébano aseguró el control del petróleo y reforzó la legitimidad del constitucionalismo frente a la comunidad internacional.



