De acuerdo con datos de la firma 3 Axis Advisors, compañías como Pfizer, Eli Lilly y Novo Nordisk aplicaron incrementos en tratamientos de alto impacto, incluyendo vacunas contra covid-19, virus respiratorio sincicial (VRS) y herpes zóster, además de fármacos oncológicos como Ibrance.
El número de aumentos registrados para 2026 supera al del mismo periodo del año anterior, cuando se reportaron alzas en más de 250 medicamentos.
El gobierno estadounidense, encabezado por Donald Trump, ha insistido en la necesidad de reducir los costos de los tratamientos, especialmente aquellos vinculados a enfermedades crónicas y de alta incidencia. Sin embargo, las farmacéuticas argumentan que los ajustes responden a costos de investigación, producción y distribución, además de la necesidad de mantener la competitividad en el mercado.
Los incrementos afectan directamente a los consumidores y a programas como Medicare, que dependen de negociaciones con las farmacéuticas para garantizar acceso a medicamentos esenciales. Aunque el gobierno anunció acuerdos para reducir precios en algunos tratamientos contra la obesidad, el alza generalizada en otros fármacos genera preocupación entre especialistas y organizaciones de pacientes.
Los aumentos se producen en un escenario de debate sobre la regulación de precios en Estados Unidos, uno de los países con mayor gasto en salud per cápita. Analistas señalan que, pese a los esfuerzos oficiales, las farmacéuticas mantienen un margen de maniobra amplio para fijar precios, lo que dificulta la implementación de medidas de control.
El inicio de 2026 marca un nuevo capítulo en la tensión entre el gobierno estadounidense y las farmacéuticas, con el aumento de precios en más de 350 medicamentos que impactará tanto a pacientes como a programas públicos de salud.

