Una tormenta invernal de gran magnitud azotó este fin de semana a Estados Unidos, dejando un saldo de al menos 12 personas fallecidas y más de 750 mil hogares sin electricidad en distintos estados. El fenómeno, descrito como uno de los más severos de los últimos años, provocó acumulaciones de nieve superiores a los 30 centímetros en una franja de más de 2,100 kilómetros, desde Arkansas hasta Nueva Inglaterra.
Víctimas mortales: Entre los fallecimientos se reportan accidentes relacionados con quitanieves en Massachusetts y Ohio, así como incidentes de trineo en Arkansas y Texas.
Cortes de energía: Más de 750 mil usuarios permanecen sin suministro eléctrico, principalmente en el sur y noreste del país.
Transporte paralizado: Miles de vuelos fueron cancelados y carreteras quedaron intransitables, afectando la movilidad en amplias zonas.
Escuelas cerradas: Distritos escolares suspendieron clases debido a las condiciones extremas.
El Servicio Meteorológico Nacional informó que en áreas al norte de Pittsburgh se registraron hasta 50 centímetros de nieve, acompañados de vientos helados que redujeron la sensación térmica a -31 °C. En la región de los Grandes Lagos, las temperaturas descendieron por debajo de los -20 °C, con pronósticos de que la masa de aire ártico intensifique el frío en los próximos días.
Más de 20 estados y la capital, Washington D.C., declararon estado de emergencia, desplegando equipos de rescate y habilitando refugios temporales para la población afectada. Autoridades locales exhortaron a los ciudadanos a evitar traslados innecesarios y a mantenerse informados a través de canales oficiales.
La tormenta invernal ha sido catalogada como una de las más intensas en la última década, no solo por la cantidad de nieve acumulada, sino por el impacto simultáneo en infraestructura, transporte y servicios básicos. Expertos advierten que el fenómeno refleja la vulnerabilidad de las ciudades ante eventos climáticos extremos, que tienden a ser más frecuentes y severos.



