Donald Trump enfrenta críticas tras la difusión de un video en el que se refiere de manera racista al expresidente Barack Obama, comparándolo con simios. El material, divulgado en redes sociales, ha generado condenas de líderes políticos, organizaciones civiles y medios internacionales, reavivando el debate sobre el discurso racial en Estados Unidos.
El video muestra a Trump en un evento privado donde, al referirse a Obama, utiliza expresiones racistas que lo comparan con simios. La grabación fue filtrada y rápidamente se viralizó en plataformas digitales, provocando una ola de indignación. Aunque el equipo de Trump no ha negado la autenticidad del material, se ha limitado a señalar que se trata de un “ataque político” en plena campaña presidencial.
Líderes demócratas calificaron el video como “inaceptable” y “vergonzoso”, subrayando que refleja una postura discriminatoria que no debería tener cabida en la política estadounidense. Incluso algunos sectores republicanos expresaron incomodidad, señalando que este tipo de comentarios dañan la imagen del partido y profundizan la división social.
Organizaciones de derechos civiles, como la NAACP, denunciaron que el discurso de Trump perpetúa estereotipos raciales y fomenta el odio. Analistas advierten que el incidente podría tener repercusiones en el electorado afroamericano y en comunidades latinas, que ya han mostrado rechazo a las políticas migratorias de su administración.
El escándalo ocurre en un momento clave de la campaña presidencial de 2026, donde Trump busca consolidar su reelección. La polémica por el video se suma a otras controversias recientes, como las críticas a sus políticas migratorias y las tensiones con la Suprema Corte. Observadores señalan que el impacto del material dependerá de la capacidad de sus opositores para capitalizarlo políticamente y de la reacción de los votantes indecisos.
Más allá del ámbito electoral, el video ha reavivado el debate sobre el racismo en Estados Unidos. Diversos académicos y líderes comunitarios sostienen que este tipo de expresiones refuerzan la polarización y ponen en riesgo la convivencia democrática. La difusión del material también ha generado protestas en varias ciudades, donde ciudadanos exigieron respeto y condena explícita a los discursos de odio.
El video racista de Donald Trump contra Barack Obama se ha convertido en un nuevo foco de tensión política y social en Estados Unidos. Mientras sus críticos lo señalan como prueba de un discurso discriminatorio, sus defensores lo minimizan como un ataque mediático. El episodio refleja la fragilidad del debate público en torno al racismo y anticipa un clima electoral marcado por la confrontación y la polarización.



