El gobierno decretó el cierre indefinido de escuelas y oficinas administrativas no esenciales para priorizar el poco combustible disponible hacia hospitales y el bombeo de agua.
El gobierno de Cuba anunció este martes la entrada en vigor de una serie de medidas de “economía de guerra” para enfrentar el colapso inminente de su Sistema Eléctrico Nacional. En una comparecencia transmitida en cadena nacional, el primer ministro Manuel Marrero Cruz informó la paralización casi total de las actividades estatales y administrativas, una decisión drástica que busca evitar un apagón generalizado y permanente en la isla.
La medida principal establece la suspensión de todas las labores administrativas y docentes que no sean indispensables. Esto implica que las escuelas y universidades permanecerán cerradas hasta nuevo aviso, mientras que los trabajadores del sector público deberán permanecer en sus hogares, salvo aquellos vinculados a la producción de alimentos, la salud pública y los servicios de emergencia. El objetivo central es desconectar del sistema a los grandes consumidores estatales para intentar estabilizar la precaria generación eléctrica que apenas cubre la demanda mínima residencial.
Las autoridades energéticas explicaron que la decisión responde a la crítica disponibilidad de combustibles, agravada por lo que calificaron como una persecución financiera de Estados Unidos que ha impedido la llegada de buques petroleros en las últimas semanas. Ante este escenario, se ha ordenado priorizar exclusivamente los circuitos que alimentan hospitales, centros de elaboración de alimentos y los sistemas de bombeo de agua, dejando a gran parte de la población con apenas un par de horas de electricidad al día.
Adicionalmente, se anunció la reducción drástica del transporte público y la cancelación de eventos culturales y deportivos masivos para ahorrar diésel. El Ministerio de Energía y Minas advirtió que la situación es de extrema complejidad y que el restablecimiento de la normalidad dependerá de la llegada de suministros externos que actualmente se negocian con aliados estratégicos.
El presidente Miguel Díaz-Canel hizo un llamado a la resistencia creativa y a la unidad del pueblo, asegurando que el país superará esta contingencia tal como lo ha hecho en crisis anteriores. Sin embargo, en las calles de La Habana y en las provincias del interior, la incertidumbre crece ante la falta de refrigeración para conservar alimentos y las dificultades cotidianas que impone vivir prácticamente a oscuras.



