La presidenta marcó su distancia con el ala radical del magisterio y aseguró que los materiales educativos son perfectibles, rechazando la petición de “blindarlos” ante futuras modificaciones.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respondió de manera tajante este lunes a las protestas encabezadas por el exfuncionario Marx Arriaga, cerrando la puerta a la exigencia de declarar los Libros de Texto Gratuitos (LTG) como “patrimonio cultural” de la nación. Desde Palacio Nacional, la mandataria aclaró que, si bien su gobierno defiende los principios humanistas de la Cuarta Transformación, los materiales educativos son herramientas vivas que deben estar sujetas a la mejora continua y al rigor científico, no objetos inamovibles.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum abordó la toma de oficinas de la SEP registrada el domingo y subrayó que la educación pública no puede ser rehén de dogmas ni de inmovilismo. Al ser cuestionada sobre la demanda de “la resistencia” para evitar que se toque una sola coma de los contenidos diseñados en el sexenio anterior, la titular del Ejecutivo fue clara: la Nueva Escuela Mexicana evolucionará conforme a las necesidades técnicas y pedagógicas del alumnado, lo que implica corregir errores y actualizar información.
Este posicionamiento representa un deslinde político significativo. Al rechazar la categoría de “patrimonio” o “legado intocable” para los libros, la administración actual valida tácitamente las mesas de revisión que la Secretaría de Educación Pública ha instalado con expertos y académicos, algunos de los cuales fueron excluidos en el proceso de 2023. Sheinbaum insistió en que “la autocrítica es revolucionaria” y que negar la posibilidad de perfeccionar los textos sería un acto de conservadurismo disfrazado.
Analistas políticos interpretan las palabras de la presidenta como un respaldo total al actual equipo de la SEP y un mensaje de autoridad hacia los grupos duros del movimiento que buscan cogobernar la política educativa desde la agitación social. La mandataria enfatizó que el derecho de los niños y niñas a recibir una educación de excelencia está por encima de la nostalgia burocrática de exfuncionarios que ya no forman parte del gabinete.
Mientras tanto, en la calle de República de Brasil, el campamento instalado por Arriaga y sus simpatizantes mantiene el bloqueo a los accesos de la secretaría. Sin embargo, la declaración presidencial debilita su narrativa de “traición”, al enmarcar los cambios no como una concesión a la derecha, sino como un proceso institucional de mejora técnica. La instrucción de Sheinbaum es clara: los libros se revisarán, se corregirán y se imprimirán nuevas versiones para el ciclo 2026-2027, con o sin el aval de la facción disidente.



