La mandataria subrayó que la desarticulación de la cúpula del CJNG fue un esfuerzo exclusivo de las fuerzas armadas mexicanas, marcando un límite diplomático ante las sugerencias de Washington sobre la estrategia de seguridad.
Las secuelas por el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes han trascendido rápidamente del ámbito de la seguridad al terreno diplomático. Este martes, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo emitió un firme posicionamiento desde Palacio Nacional en respuesta a las recientes declaraciones del embajador de Estados Unidos en México, reivindicando la absoluta soberanía del Estado mexicano en la planeación y ejecución del operativo militar en la sierra de Tapalpa.
El intercambio de mensajes se originó luego de que el representante diplomático estadounidense emitiera un comunicado celebrando la caída del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Aunque el documento reconoció el sacrificio de los elementos de la Guardia Nacional caídos en combate, también deslizó comentarios que sugerían una mayor injerencia de las agencias de inteligencia estadounidenses en la ubicación del capo y urgía al gobierno mexicano a acelerar las extradiciones de los lugartenientes restantes antes de que logren reorganizarse.
Durante su habitual conferencia matutina, Sheinbaum Pardo fue tajante al atajar estas insinuaciones. La mandataria aclaró que, si bien existe un marco de cooperación institucional y un intercambio de información constante a través del Entendimiento Bicentenario, el trabajo de campo, la estrategia táctica y la ejecución del operativo fueron coordinados y llevados a cabo única y exclusivamente por el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional. Enfatizó que el gobierno de México no actúa bajo el tutelaje ni la presión de gobiernos extranjeros, sino bajo el mandato constitucional de pacificar el territorio nacional.
La respuesta del Ejecutivo también sirvió para enviar un mensaje de cohesión interna a las fuerzas armadas, profundamente lastimadas tras la pérdida de 25 elementos en los enfrentamientos del domingo. La presidenta reiteró que el mérito de este golpe histórico al crimen organizado pertenece a las corporaciones nacionales que arriesgaron su vida en el terreno, y rechazó cualquier narrativa externa que intente capitalizar políticamente esta victoria o demeritar la capacidad de fuego e inteligencia de las instituciones mexicanas.
Analistas en política exterior advierten que este roce diplomático refleja la creciente tensión bilateral frente al nuevo mandato de Donald Trump en la Casa Blanca. Mientras Washington busca mostrar resultados agresivos en su agenda antinarcóticos y presiona por una política de intervención más directa, el gobierno de Sheinbaum traza una línea roja innegociable respecto a la autonomía de sus operaciones de seguridad, anticipando que las futuras negociaciones bilaterales en materia de justicia y extradiciones estarán marcadas por una defensa férrea de la soberanía nacional.



