Donald Trump reunió en Miami a líderes y aliados de la derecha latinoamericana para consolidar un frente político regional, en un encuentro que busca proyectar influencia más allá de Estados Unidos y marcar agenda en América Latina.
El 6 de marzo de 2026, Trump encabezó una reunión en Miami, Florida, con representantes de partidos y movimientos de derecha de distintos países latinoamericanos. El evento fue presentado como un esfuerzo para articular una red de cooperación política y estratégica, con énfasis en seguridad, economía y lucha contra gobiernos de izquierda en la región.
Entre los asistentes se encontraron figuras de Brasil, Argentina, Chile, Colombia y México, quienes expresaron respaldo a la idea de conformar un bloque ideológico que pueda coordinar acciones y discursos frente a lo que consideran el avance del populismo progresista en América Latina.
Trump planteó que la reunión busca fortalecer la derecha continental, con Miami como punto de referencia para la coordinación política. El expresidente destacó la necesidad de crear canales de comunicación permanentes y de impulsar campañas conjuntas en temas como migración, comercio y seguridad regional.
Los organizadores señalaron que el encuentro también pretende abrir espacios para la financiación de proyectos políticos y la capacitación de cuadros jóvenes, con el objetivo de asegurar continuidad en las próximas elecciones de distintos países.
El evento generó críticas de sectores progresistas en América Latina, que lo interpretaron como un intento de injerencia política desde Estados Unidos. Analistas advierten que la reunión podría intensificar la polarización en la región, al consolidar un frente ideológico con respaldo internacional.
En contraste, los asistentes celebraron la iniciativa como un paso hacia la construcción de un “nuevo eje de derecha” que pueda competir con los proyectos regionales de izquierda y reforzar la cooperación con Washington.
La reunión en Miami marca un precedente en la estrategia de Trump para extender su influencia política más allá de Estados Unidos. De consolidarse, este bloque podría tener impacto en las elecciones latinoamericanas de los próximos años y en la definición de políticas regionales en materia de seguridad y comercio.
El encuentro confirma que la política estadounidense bajo Trump no se limita al ámbito interno, sino que busca proyectarse en América Latina con alianzas que podrían modificar el equilibrio ideológico en la región.



