La comunidad de inteligencia de Estados Unidos emitió este martes una serie de advertencias urgentes sobre la posibilidad de que células vinculadas al gobierno de Irán perpetren ataques de represalia dentro de territorio estadounidense. De acuerdo con un informe clasificado entregado a los principales líderes del Congreso este 10 de marzo, agencias como la CIA y el FBI han detectado un incremento inusual en las comunicaciones de la Guardia Revolucionaria Islámica, lo que eleva al máximo el nivel de amenaza terrorista a nivel nacional.
El documento, cuyos detalles fueron filtrados parcialmente a la prensa, señala que el riesgo de atentados es particularmente alto para las próximas 72 horas. Las evaluaciones de seguridad detallan que los objetivos potenciales de Teherán incluyen infraestructura crítica, instalaciones militares, redes de suministro eléctrico y edificios gubernamentales en las principales áreas metropolitanas del país, con especial énfasis en Washington D. C., Nueva York y Los Ángeles. Esta alerta máxima surge como consecuencia directa de la “Operación Furia Épica”, la ofensiva militar ordenada por el presidente Donald Trump que culminó con el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, el pasado 28 de febrero.
Ante el nivel de la amenaza, altos mandos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) confirmaron que han comenzado a coordinarse con las fuerzas policiales estatales y locales para reforzar el despliegue táctico. En un memorándum interno, el DHS advirtió sobre la capacidad operativa de la Fuerza Quds —la rama de operaciones en el extranjero de Irán— y la posible activación de células durmientes en Norteamérica, así como la instigación de ataques perpetrados por “lobos solitarios”.
Hasta el momento, las represalias bélicas se habían limitado a la región de Medio Oriente, donde los bombardeos contra bases estadounidenses han cobrado la vida de al menos seis militares y dejado múltiples heridos. Sin embargo, los servicios de inteligencia temen que la cúpula iraní sobreviviente busque un golpe de efecto mediático dentro de las fronteras de Estados Unidos para vengar la caída de su liderazgo y desestabilizar internamente al país en pleno año electoral.
En respuesta a esta crisis de seguridad, el gobierno federal ha endurecido drásticamente los controles fronterizos y la vigilancia en todos los aeropuertos internacionales. Mientras tanto, el presidente Trump mantiene su postura de cero tolerancia, asegurando desde el Despacho Oval que cualquier intento de agresión en suelo estadounidense será respondido con una “fuerza abrumadora y definitiva” que terminará por borrar al actual régimen iraní.



