Con la encomienda de frenar cualquier embate proteccionista que vulnere la integración económica de Norteamérica, el gobierno de México formalizó este miércoles el inicio de las mesas de revisión técnica del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La Secretaría de Economía, encabezada por Marcelo Ebrard Casaubón, abrió el diálogo directo con el embajador Jamieson Greer, titular de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), marcando el banderazo de una negociación que definirá el rumbo comercial y logístico del bloque.
La postura del Estado mexicano, estructurada y aprobada previamente por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, llegó a la mesa binacional con dos ejes inamovibles: garantizar la permanencia íntegra del acuerdo trilateral y promover la eliminación de imposiciones arancelarias. De acuerdo con la información revelada por Ebrard, los equipos técnicos de ambas naciones mantendrán sesiones de trabajo continuo a lo largo de este miércoles y jueves. Bajo la instrucción de operar con “cabeza fría y firmeza”, la delegación nacional busca desactivar las amenazas económicas que han permeado el discurso político estadounidense en los últimos meses.
El arranque de esta primera ronda de conversaciones sirve también para fijar una línea de contención frente a posibles presiones diplomáticas externas. La Secretaría de Economía ha sostenido que el instrumento comercial se mantiene fuera de riesgo y descartó tajantemente que las recientes acciones de ayuda humanitaria enviadas por el gobierno de México a Cuba vayan a contaminar o condicionar el diálogo del T-MEC, argumentando ante sus contrapartes que dichas decisiones responden estrictamente al ejercicio de una política exterior soberana e independiente.



