Tras un operativo de extracción que se prolongó por dos semanas ininterrumpidas, elementos de buceo del Batallón de Atención de Emergencias del Ejército Mexicano lograron rescatar con vida a Francisco Zapata Nájera, un trabajador de 42 años que permaneció atrapado en los túneles inundados de la mina Santa Fe. La localización del minero, originario de Durango, exhibe las condiciones de vulnerabilidad extrema en las que opera el sector extractivo en la región, evidenciando la fragilidad de los protocolos de seguridad industrial frente a colapsos estructurales y filtraciones hídricas masivas.
El parte militar, documentado en video por las fuerzas armadas, revela que la supervivencia de Zapata dependió exclusivamente de maniobras de autoprotección al interior de la caverna. El trabajador relató a los buzos rescatistas que el nivel del agua alcanzó a cubrir casi la totalidad del espacio donde se encontraba confinado, obligándolo a excavar de manera manual el terreno circundante para crear un declive que permitiera el descenso del nivel freático, maniobra que le otorgó el margen de oxígeno necesario para resistir hasta ser detectado por la luz de su propia lámpara.
El andamiaje logístico para la extracción exigió la articulación de un Comando Unificado que integró a la Secretaría de la Defensa Nacional, la Marina, Protección Civil y la Comisión Federal de Electricidad. Tras ser equipado con un traje de buceo especializado y llevado a la superficie, el sobreviviente fue trasladado de emergencia vía aérea al Hospital General de Mazatlán para su estabilización clínica, cerrando un episodio que vuelve a poner bajo la lupa la precariedad y el nulo blindaje preventivo que las concesionarias mineras ofrecen a su fuerza laboral operativa.



