A pesar de la intensa ola de calor que azota la zona sur de Tamaulipas, los comerciantes de raspas reportan una caída del 50 por ciento en sus ventas durante los últimos tres años, una crisis atribuida principalmente al impacto de la inflación y al constante encarecimiento de los insumos básicos.
Vendedores ubicados en zonas de esparcimiento, como el parque de la Laguna del Carpintero en Tampico, señalan que el clima extremo ya no garantiza la alta afluencia de consumidores que registraban en temporadas pasadas. Los oferentes explicaron que el aumento generalizado en los precios ha mermado el poder adquisitivo de las familias, lo que se refleja en un consumo mucho más lento, pues las personas priorizan sus gastos diarios y limitan este tipo de compras.
El impacto en los costos de operación es evidente para el sector, destacando el alza en el precio de los jarabes, ingrediente esencial para la preparación, cuyo costo por litro pasó de 42 a 58 pesos recientemente. Para intentar frenar la pérdida de clientela y reactivar la demanda, los comerciantes han optado por absorber gran parte de estos incrementos, manteniendo el precio final de sus productos entre los 35 y 40 pesos en un esfuerzo por sostener sus negocios.



