Estados Unidos enfrenta una nueva fase de la crisis de sobredosis por el aumento de drogas sintéticas y mezclas de sustancias que elevan los riesgos para los consumidores.
Además del fentanilo, sustancias como la xilacina y la medetomidina, utilizadas como tranquilizantes veterinarios, se incorporan a algunas mezclas y pueden complicar la atención de las sobredosis, debido a que no responden a la naloxona, medicamento empleado para revertir los efectos de los opioides.
Aunque las muertes por sobredosis disminuyeron respecto al máximo registrado en 2022, especialistas advierten que la crisis continúa y que también afecta a personas que consumen estimulantes adulterados sin saberlo.
En ciudades como Columbus y Chicago, organizaciones comunitarias distribuyen pruebas para detectar sustancias peligrosas y ofrecen apoyo a personas con adicciones.
Autoridades estadounidenses reconocen que combatir el suministro no es suficiente y señalan la necesidad de ampliar los tratamientos de rehabilitación y atención a las adicciones, mientras la fabricación de drogas sintéticas dificulta las estrategias tradicionales de combate al narcotráfico.

