La extorsión sigue siendo uno de los delitos más invisibles en Tamaulipas. Aunque afecta a miles de personas, apenas el 0.6% de los casos se investiga, lo que coloca al estado como el segundo con mayor cifra oculta en el país. Con la entrada en vigor de una nueva ley nacional para combatir este delito, empresarios y organizaciones civiles están pidiendo a la ciudadanía que no se quede callada y denuncie.
En el ranking nacional, Durango ocupa el primer lugar con una cifra oculta del 99.7%. Tamaulipas no se queda atrás: entre 2023 y 2024, el porcentaje de casos no investigados subió de 98.7% a 99.4%, lo que refleja un preocupante aumento en la impunidad.
Desde las Mesas Ciudadanas de Seguridad, el representante del sector citrícola, José Calanda Montelongo, insiste en que la participación ciudadana es clave para enfrentar este problema. Con el nuevo marco legal, se espera que las autoridades cuenten con mejores herramientas, pero sin denuncias, poco se puede hacer.
“No basta con tener leyes. Si no se reportan los números de extorsión o los casos, las autoridades no pueden actuar. Hay que avisarles, ellos no adivinan”, señaló Calanda Montelongo.
En la zona citrícola, se ha logrado una coordinación efectiva entre el Ejército, la Guardia Estatal y la Policía Investigadora, lo que permite responder con rapidez ante cualquier incidente. Además, se mantienen patrullajes constantes para reforzar la seguridad.
Algunas regiones como Ciudad Victoria y El Mante muestran mayor disposición a denunciar. En contraste, en ciudades fronterizas como Reynosa y Matamoros, el miedo y la desconfianza frenan la participación, lo que se refleja en las estadísticas oficiales.
Tampico presenta un índice de denuncias bajo. Esto podría deberse a que los montos exigidos en las extorsiones son menores o a que los delitos ocurren con menos frecuencia. Sin embargo, los expertos advierten que las cifras pueden ser engañosas: la ausencia de denuncias no significa que no haya delitos.
“Hay ciudades que parecen tranquilas porque no hay reportes, pero eso no siempre refleja la realidad. A veces los delitos ocurren, pero la gente no los denuncia”, explicó Calanda Montelongo. También destacó que la línea 088 ha sido útil, aunque su eficacia depende de que la ciudadanía la utilice.
Desde el Centro Empresarial de Tampico, también se hace un llamado a denunciar, pero con precaución. Pedro Granados Ramírez, director de Coparmex en la región, subraya que es vital hacerlo con formalidad y precisión para evitar que las víctimas sufran represalias.
“La denuncia debe ser clara y segura. Si el delincuente sabe que está siendo perseguido, puede intensificar el acoso”, advirtió Granados Ramírez.
En la zona conurbada, la extorsión es el delito que más ha crecido. Aunque otros crímenes como el robo con violencia han disminuido, la extorsión aumentó cerca de un 30%, lo que exige una respuesta urgente por parte de las autoridades.
A pesar de ello, la denuncia sigue siendo escasa. Granados Ramírez señala que muchas personas, incluso empresarios, prefieren no invertir tiempo ni recursos en denunciar, por temor a no recibir atención o a ser revictimizados. “La gente sufre la extorsión, la aguanta y espera que no le vuelva a pasar”, lamentó.
Por otro lado, los datos oficiales muestran que, aunque se denuncian pocos delitos en Tamaulipas, cuando sí se presentan, la Fiscalía abre carpetas de investigación en más de la mitad de los casos. Aun así, esto representa apenas el 2.8% del total de delitos cometidos, y en el caso específico de la extorsión, la cifra es aún más alarmante: solo el 0.6% de los casos se investiga, dejando el 99.4% en la sombra.
Sin denuncia, no hay acción. La nueva ley ofrece herramientas, pero su efectividad depende de que la ciudadanía se involucre. Romper el silencio es el primer paso para frenar la impunidad y recuperar la confianza en las instituciones.



