La inflación en Estados Unidos cerró 2025 con una tasa anual de 2.7%, manteniéndose estable en diciembre y ofreciendo un respiro a los hogares tras meses de presiones en alimentos y vivienda.
La Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó 0.3% en diciembre, lo que llevó la inflación anual a 2.7%, el mismo nivel registrado en noviembre. Este comportamiento confirma que el costo de vida no se aceleró en el último tramo del año, pese a las tensiones comerciales y los incrementos en energía y vivienda.
Los rubros que más impactaron en el bolsillo de los estadounidenses fueron:
Vivienda, con un aumento cercano al 3%.
Alimentos, que subieron 2.6%.
Energía, con alzas destacadas en fuel oil (11.3%) y gas natural (9.1%).
En contraste, los precios de ropa y vehículos nuevos apenas variaron, mostrando incrementos mínimos de 0.2% y 0.6%, respectivamente.
La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía por su volatilidad, se ubicó en 2.6% anual, la más baja desde marzo de 2021. Este dato refuerza la percepción de que la economía estadounidense se encuentra en un proceso de moderación de precios tras años de incrementos más elevados.
El cierre de 2025 marca un punto de equilibrio para la política monetaria de la Reserva Federal, que mantiene como objetivo una inflación cercana al 2%. Aunque el dato de diciembre se ubica por encima de esa meta, la tendencia estable abre espacio para evaluar ajustes en las tasas de interés durante 2026.
Analistas consideran que el reto para los próximos meses será contener los aumentos en vivienda y energía, sectores que siguen presionando el gasto de los hogares. La estabilidad de diciembre, sin embargo, ofrece señales positivas de que la inflación podría mantenerse bajo control en el arranque de 2026.



