Las Universidades para el Bienestar Benito Juárez (UBBJ), creadas en 2019 como una alternativa gratuita de educación superior, han dejado a decenas de egresados sin título ni cédula profesional. Aunque algunos recibieron documentos físicos, estos carecen de validez oficial al no estar registrados en el Registro Nacional de Profesionistas, lo que les impide acceder a empleos formales o continuar su preparación académica.
Laura Pérez, egresada en Patrimonio Histórico en Papantla, Veracruz, denunció que su título entregado en 2024 es “meramente simbólico” al no aparecer en los registros oficiales.
Francisco Castillo, egresado de Derecho en la CDMX, relató que su título fue rechazado por la Dirección General de Profesiones al no estar registrado, lo que le ha cerrado oportunidades laborales.
Esmeralda, egresada de Veterinaria en Morelos, señaló que pese a concluir sus estudios en 2023, nunca recibió título ni cédula, lo que la obliga a trabajar como auxiliar en una clínica en lugar de ejercer su profesión.
Alfredo Hilerio, egresado en Estudios Sociales en Chiapas, lleva más de un año y medio esperando sus documentos, lo que frena su aspiración de cursar una maestría.
La titular de las UBBJ, Raquel Sosa Elízaga, ha negado públicamente los rezagos, asegurando que las universidades cumplen con su función de inclusión. Sin embargo, los testimonios contradicen esta versión y muestran un problema extendido en distintas sedes del país.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció retrasos en la entrega de títulos, pero los acotó a dos sedes de la CDMX, pese a que las denuncias provienen de estados como Veracruz, Morelos, Zacatecas, Chiapas y Estado de México.
Egresados al cierre de 2025: 10,871.
Titulados oficialmente reportados: 7,108.
Sedes en operación: 202 en todo el país, con capacidad para 247 mil estudiantes.
Carreras impartidas: 37, que van desde Medicina Integral y Salud Comunitaria hasta Ingeniería en Energías Renovables y Derecho.
El rezago en la titulación ha generado:
- Pérdida de oportunidades laborales en dependencias públicas y privadas.
- Limitaciones para cursar posgrados, al no contar con tesis ni documentos oficiales.
- Desconfianza en el proyecto educativo, pues los egresados advierten falta de maestros y problemas administrativos.
Mientras las autoridades impulsan la apertura de nuevos planteles, los egresados reclaman atención a las universidades ya existentes. La falta de títulos y cédulas amenaza con convertir un proyecto de inclusión educativa en un obstáculo para el desarrollo profesional de miles de jóvenes.



