En Reynosa, Tamaulipas, comerciantes y emprendedores que realizan ventas a través de redes sociales enfrentan una nueva modalidad de secuestro que ha encendido las alarmas de colectivos y autoridades locales. De acuerdo con el colectivo Amor por los Desaparecidos en Tamaulipas, grupos criminales están utilizando a mujeres jóvenes y niños como señuelo para atraer a las víctimas y privarlas de su libertad.
La presidenta de la agrupación, Edith González Treviño, explicó que esta estrategia busca generar confianza en los vendedores, quienes al ver a personas aparentemente inofensivas acceden a concretar encuentros en lugares poco seguros. “Las personas que privaron de la libertad a nuestra compañera eran dos muchachas de entre 18 y 20 años y llevaban consigo a un niño de ocho; nunca imaginas que formen parte de un grupo criminal”, relató.
Uno de los casos recientes ocurrió cuando una comerciante fue secuestrada tras acudir a entregar un producto. Durante el cautiverio, escuchó a los delincuentes discutir sobre su número de seguidores en redes sociales, lo que finalmente influyó en que fuera liberada. “Decían que, de haberlo sabido, no la hubieran privado de la libertad. El hecho de tener seguidores pudo haberle salvado la vida”, señaló González Treviño.
El colectivo llamó a los comerciantes a extremar precauciones: acudir acompañados a las entregas, realizar las transacciones en lugares concurridos como centros comerciales y, de ser posible, transmitir en vivo las operaciones para generar evidencia. También recomendaron evitar publicar información personal o signos de riqueza en redes sociales, ya que esto puede convertirlos en blanco de la delincuencia.
La activista subrayó que la denuncia inmediata fue clave para la liberación de la víctima, pues permitió la movilización de las autoridades y la difusión de la alerta en redes sociales. “El ruido que se hizo les generó miedo y decidieron soltarla”, afirmó.
La situación refleja la grave crisis de seguridad en Reynosa, donde las modalidades de secuestro se diversifican y afectan directamente a la población civil. Colectivos y ciudadanos insisten en la necesidad de fortalecer la prevención y la respuesta institucional para frenar estos delitos que ponen en riesgo la vida de comerciantes y emprendedores.



