El Estado ordenó la reanudación de los vuelos de repatriación para evacuar a sus connacionales atrapados en las zonas de desastre tras la reciente crisis sísmica.
Ante la gravedad de los movimientos telúricos y el colapso de los servicios básicos, la administración venezolana activó un mecanismo de extracción urgente. La reactivación de estos vuelos tiene como objetivo principal salvaguardar la integridad de los ciudadanos que se encuentran en situación de calle o en refugios temporales tras haber perdido su patrimonio por el desastre natural. Esta movilización aérea busca agilizar el retorno seguro al país antes de que las condiciones sanitarias en las áreas afectadas se deterioren aún más.
La viabilidad de esta operación depende de una sincronía estricta entre el cuerpo diplomático y las autoridades aeronáuticas. Las embajadas y consulados han desplegado brigadas de emergencia para levantar un censo dinámico de los damnificados, facilitando la emisión exprés de salvoconductos para aquellos que perdieron su documentación bajo los escombros. Este mapeo permite trazar las rutas de los aviones estatales con mayor eficiencia y coordinar los permisos de espacio aéreo necesarios para ejecutar las extracciones sin contratiempos burocráticos.
Debido a la alta demanda y la capacidad limitada de las aeronaves, el abordaje se rige bajo un estricto protocolo de triaje. El personal en tierra otorga prioridad absoluta a grupos en estado de máxima vulnerabilidad: menores no acompañados, mujeres embarazadas, personas de la tercera edad y heridos que requieren estabilización médica. A su llegada a territorio venezolano, los repatriados son ingresados a un circuito de atención integral que incluye valoración clínica, soporte psicológico primario y canalización hacia redes de apoyo familiar o albergues estatales.

