Los monitoreos recientes revelan que el sistema lagunario del Chairel concentra actualmente una mayor densidad de saurios que el emblemático cuerpo de agua ubicado en el centro de Tampico.
La dinámica de la especie Crocodylus moreletii muestra un desplazamiento y crecimiento sostenido en la zona sur de Tamaulipas. Las estimaciones oficiales indican que la Laguna del Chairel alberga ya una cantidad superior de ejemplares en comparación con la Laguna del Carpintero, un sitio históricamente reconocido por la alta presencia de estos reptiles. Esta expansión obedece a la vastedad del vaso lacustre conectado al río Tamesí, el cual ofrece condiciones óptimas de refugio y áreas de anidación sin la presión directa del desarrollo urbano denso.
A diferencia del entorno acotado y perimetrado del Carpintero, la extensión territorial del Chairel complica las labores de contención. Este cuerpo de agua es un escenario activo para la captación de agua potable, la pesca y el desarrollo de deportes acuáticos, lo que incrementa el riesgo de interacciones humanas con la fauna silvestre. Las autoridades de Protección Civil enfrentan el reto de rediseñar los esquemas de vigilancia en un ecosistema abierto donde la instalación de mallas restrictivas resulta operativa y financieramente inviable.
El incremento de esta población demanda una actualización inmediata en los planes de manejo ambiental. Especialistas en fauna silvestre advierten sobre la necesidad de transitar de un modelo reactivo —enfocado en la captura de ejemplares que deambulan en zonas urbanas periféricas— hacia la elaboración de un censo científico permanente. La gestión de esta especie bajo protección especial requiere estrategias que garanticen el equilibrio ecológico regional y minimicen los riesgos para las comunidades asentadas en los márgenes de la laguna

