El gobierno de Venezuela aclaró que mantiene de forma absoluta la propiedad y el dominio de sus recursos energéticos en el subsuelo, tras concretar un acuerdo estratégico de cooperación con Estados Unidos enfocado en la reactivación de la industria hidrocarburífera.
Ante las declaraciones emitidas por Washington sobre la participación y supervisión en los campos de extracción, altas instancias del gabinete económico y energético venezolano enfatizaron que el convenio comercial está diseñado estrictamente para atraer inversión extranjera directa y tecnología de punta. Las autoridades subrayaron que la soberanía nacional no se encuentra comprometida, detallando que el pacto busca dinamizar la producción en los principales bloques petroleros del país bajo un esquema de beneficio mutuo y garantías de suministro confiable hacia los mercados internacionales.
El plan contempla el desarrollo operativo a largo plazo en más de una decena de campos considerados prioritarios para elevar de manera sostenida el bombeo diario de crudo y recuperar los niveles históricos de exportación. Asimismo, el documento normativo será sometido a los procedimientos legislativos correspondientes para su revisión y ratificación institucional, mientras los equipos técnicos coordinan la movilización de maquinaria y la rehabilitación de la infraestructura petrolera afectada por años de restricciones financieras.

