Una legisladora federal reconoció los graves rezagos estructurales, la falta de equipamiento balístico y el estado de indefensión en el que operan las corporaciones de seguridad pública municipal frente a la ofensiva del crimen organizado en el país.
Durante una sesión de análisis legislativo sobre presupuestos y seguridad interior, la representante popular admitió que los ayuntamientos carecen de los recursos financieros y técnicos indispensables para dotar a sus elementos de patrullas blindadas, chalecos antibalas vigentes y armamento de alto poder. Esta deficiencia institucional deja a los policías municipales en la primera línea de fuego sin las garantías mínimas de protección, propiciando que enfrenten en condiciones de clara desventaja numérica y operativa a células criminales fuertemente armadas en distintas regiones del territorio nacional.
Ante este panorama de riesgo constante, diversos sectores políticos y especialistas en seguridad pública urgieron al Congreso de la Unión a reorientar partidas presupuestales específicas para el fortalecimiento de las policías locales. La legisladora enfatizó la necesidad de establecer un fondo federal extraordinario de blindaje policial, señalando que la seguridad municipal no puede seguir dependiendo de esfuerzos aislados o de la llegada tardía de fuerzas federales para salvaguardar la vida de los elementos y proteger a la ciudadanía.

