La Unión Europea avanza en la consolidación de un nuevo marco normativo estricto que obligará a las plataformas digitales a prohibir el acceso a menores de edad, buscando frenar los riesgos asociados con la adicción a las pantallas y salvaguardar su bienestar digital.
De acuerdo con los lineamientos del proyecto legislativo impulsado en el bloque comunitario, las empresas tecnológicas deberán implementar herramientas de verificación de identidad robustas para impedir la creación de perfiles a niños menores de edad, además de restringir las funciones interactivas para adolescentes sin la debida supervisión parental. La normativa responde a la creciente preocupación de expertos en salud mental, quienes han documentado el impacto negativo del uso prolongado de las redes sociales en el desarrollo cognitivo y emocional de las nuevas generaciones, exigiendo a los corporativos tecnológicos mayor responsabilidad en el diseño de sus algoritmos.
Organizaciones defensoras de los derechos de la infancia han aplaudido la iniciativa al considerarla un paso histórico para proteger a los usuarios más vulnerables frente a prácticas comerciales agresivas y contenidos nocivos. No obstante, representantes de la industria digital y especialistas en ciberseguridad han señalado los retos técnicos y de privacidad que implicará la validación masiva de edades, advirtiendo sobre el riesgo de requerir datos excesivos a los usuarios generales, por lo que el debate legislativo continúa abierto mientras se afinan los detalles para su votación definitiva en el parlamento europeo.

