Miles de maestros disidentes agremiados al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) colapsaron las principales vialidades de la capital del país durante una megamarcha, en la cual exigieron un aumento salarial significativo y la mejora integral de sus condiciones laborales. La movilización masiva fue convocada en rechazo a los recientes acuerdos económicos negociados por la cúpula sindical oficial, los cuales fueron calificados por los manifestantes como insuficientes frente a la escalada inflacionaria y la severa pérdida del poder adquisitivo del magisterio.
Los contingentes, integrados por docentes provenientes de diversas entidades federativas, avanzaron con pancartas y consignas hasta plantarse frente a las sedes gubernamentales. Durante el desarrollo del mitin, los voceros del movimiento disidente dejaron claro que la base trabajadora no aceptará incrementos simulados ni bonos temporales. Exigieron la instalación inmediata de una mesa de diálogo directo y sin intermediarios con las autoridades federales, reiterando además su vieja demanda de abrogar por completo las normativas laborales que, aseguran, siguen vulnerando su estabilidad en el empleo.
Ante la falta de una respuesta que satisfaga de manera íntegra su pliego petitorio, los líderes de la disidencia advirtieron sobre la inminente posibilidad de intensificar sus acciones de protesta en las próximas semanas, sin descartar paros escalonados de labores en las aulas escolares. La movilización, que requirió fuertes operativos viales para mitigar el impacto en el tránsito urbano, evidenció una vez más la profunda fractura política que persiste entre un amplio sector de las bases de trabajadores de la educación y su dirigencia nacional.



