El gobierno de Estados Unidos anunció la prohibición de nuevos modelos de drones fabricados por compañías extranjeras, medida que impacta directamente a la empresa china DJI y a la firma europea Trax. La decisión fue comunicada el 23 de diciembre de 2025 y se enmarca en las políticas de seguridad nacional impulsadas por la administración estadounidense.
Autoridades señalaron que la restricción busca proteger información sensible y evitar riesgos de espionaje vinculados al uso de drones en sectores estratégicos como infraestructura crítica, agricultura de precisión y vigilancia aérea. Según el comunicado oficial, los dispositivos de última generación de estas compañías podrían representar vulnerabilidades en materia de ciberseguridad.
La medida supone un golpe significativo para DJI, líder mundial en la industria de drones, que ya enfrentaba restricciones previas en Estados Unidos. Para Trax, empresa emergente con fuerte presencia en Europa, la prohibición limita su expansión en el mercado norteamericano. Expertos anticipan que fabricantes locales podrían beneficiarse de la decisión, al ganar terreno en un sector dominado por firmas extranjeras.
El anuncio generó críticas en Beijing, donde se calificó la medida como una acción de carácter político más que técnico. Voceros chinos advirtieron que la prohibición podría afectar la cooperación tecnológica bilateral y tensar aún más las relaciones comerciales. En Europa, representantes de Trax expresaron preocupación por el impacto en la innovación y en la competencia global.
La decisión se suma a una serie de restricciones aplicadas en los últimos años contra empresas tecnológicas extranjeras, especialmente de origen chino. Washington ha insistido en que busca garantizar la seguridad de datos y comunicaciones, mientras que críticos consideran que se trata de una estrategia para fortalecer a los fabricantes estadounidenses en un mercado en expansión.



