Autoridades capitalinas y universitarias implementaron un riguroso dispositivo de logística en el Palacio de los Deportes para gestionar el flujo de miles de aspirantes durante el primer día de evaluación.
El recinto funcionó como una de las macrosedes principales, lo que exigió cortes a la circulación y una canalización peatonal estratégica para prevenir cuellos de botella. Elementos de vialidad y personal de la institución coordinaron las explanadas, priorizando un ingreso estructurado y fluido frente a la movilización masiva de estudiantes en la zona oriente de la capital.
Para blindar la equidad del proceso de selección, los supervisores instalaron puntos de revisión exhaustiva en cada acceso habilitado. El reglamento de la máxima casa de estudios limitó el paso únicamente con la documentación oficial indispensable, ejecutando un bloqueo total a la introducción de dispositivos móviles, mochilas y cualquier material que pudiera vulnerar la integridad de la prueba.
Esta jornada inaugura uno de los filtros académicos de mayor presión en el país, caracterizado por una severa brecha entre la oferta de espacios y el volumen histórico de solicitudes. Este ejercicio presencial define la asignación de matrículas definitivas, elevando el nivel de exigencia para la nueva generación de postulantes que compiten por un lugar en la educación superior pública.

